Desde Nativics te hemos preparado esta ruta en coche de 7 días para que descubras a fondo la Sierra de Tramuntana, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y la capital de la isla. Así, con este itinerario descubrirás algunos de los pueblos más bonitos del norte de Mallorca, como son Valldemossa, Deià, Fornalutx y Sóller, además de la animada Palma. Una ciudad llena de vida con un centro histórico apasionante y una imponente catedral ubicada frente al mar. Este plan 6 noches de alojamiento y desayuno en la Sierra de Tramuntana (tres noches de hotel en el maravilloso pueblo de Valldemossa y otras tres noches en Fornalutx, premiado con el título de Pueblo más Bonito de España) y las entradas a la Real Cartuja y al Museo Municipal de Valldemossa, para que no tengas que preocuparte. En definitiva, tiene todo lo necesario para que puedas descubrir la Sierra de Tramuntana en coche y a tu aire pero con la seguridad de que no te vas a encontrar con imprevistos poco deseables… En este plan encontrarás también algunas recomendaciones para disfrutar de tu tiempo libre en este paraje idílico mallorquín. ¿Te animas?

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Detalles de la experiencia

Guía de viaje de 7 días. Ruta en coche por la Sierra de Tramuntana y día en Palma

Día 1:

Llegada en coche a Valldemossa. Descubriendo un pueblo de cuento

Valldemossa está a tan solo 30 minutos en coche, unos 27 kilómetros, desde el aeropuerto de Palma. Cuando llegues, te estará esperando tu habitación en uno de los fantásticos hoteles boutique de Valldemossa. Aprovecha para dejar las maletas y ponerte cómodo antes de salir a explorar algunos de los lugares de interés de Valldemossa, el pueblo que ha acogido a grandes artistas como son Frédéric Chopin, Rubén Darío, Azorín, George Sand o, recientemente, los actores Michael Douglas y Catherine Z Jones.  Solo sus calles empedradas y sus casas tradicionales a juego, ya bien merecen la pena el paseo.


A pocos metros, caminando encontrarás la Iglesia de San Bartolomé. Está iglesia del siglo XIII lleva el nombre del patrón de Valldemossa, San Bartolomé o, lo que es lo mismo pero en mallorquín, Sant Bartomeu. Esta parroquia de estilo gótico y campanario neoclásico, está abierta a sus feligreses y al público en general y es de entrada gratuita. Podrás entrar durante el día para contemplar su bóveda blanca, su rosetón y sus cuadros. Aunque modesta, esta iglesia es de lo más bonita y constituye el centro del pueblo. De hecho, antes de llegar, verás su cúpula desde la carretera. Una estampa de lo más idílica. 


En frente de la Iglesia de San Bartolomé, encontrarás la casa natal de la beata Santa Catalina Thomás, patrona de Valldemossa, nacida en el siglo XVI. No tiene horarios de visita puesto que se ha reconvertido en una capilla en honor a ella y unas verjas la resguardan. Conocida como la beateta, Santa Catalina Thomás es la santa más venerada en Mallorca ya que fue la primera santa mallorquina. Sus restos permanecen intactos en el Convento de Santa Magdalena, en Palma, donde ingresó con 21 años. Se le atribuyen varios milagros, la aparición de santos y la experimentación del éxtasis más grande de la historia (21 días). Así pues, fue beatificada en 1792 y santificada en 1930. 


Después de visitar la casa de “la beateta”, podemos seguir disfrutando de las calles empedradas, las plantas que adornan las casas y llegar hasta el Mirador de Sa Miranda des Lledoner. Desde allí podrás divisar unas vistas espectaculares y, si te apetece, sentarte en algún bar, cafetería o restaurante.


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Día 2:

Visita a la Real Cartuja de Valldemossa

Después de desayunar en tu hotel, podrás visitar el complejo monumental de la Real Cartuja de Valldemossa. Con su cúpula verde, ha sido refugio de grandes artistas y personajes. Aquí pasó sus últimos días el pianista Frédéric Chopin, en una de las celdas de los cartujos, donde compuso algunas de sus obras y donde todavía se conserva su piano. 

En el complejo podrás disfrutar del Palacio del Rey Sancho y la sala de conciertos, donde desde 1932 se expone el lugar donde el propio músico tocó. De hecho, a lo largo de la mañana, hay varias funciones de piano, incluidas en la entrada que hemos reservado para ti. Además, la entrada también incluye la visita a la Iglesia de la Cartuja, a la antigua farmacia monástica, perteneciente a los monjes (cartujos), al museo de Frédéric Chopin y George Sand, y al Museo Municipal de Valldemossa, dividido en cuatro secciones: exposición de la antigua imprenta Guasp, una de las mejores conservadas de Europa,y una colección de 1590 matrices xilográficas de los siglos XVI al XIX; una sala destinada al Archiduque Luis Salvador de Austria; una sala de obras de pintores que se inspiraron en esta parte de la isla, la Serra de Tramuntana y, por último, una colección de Arte Contemporáneo.  


Para terminar, nada mejor que pasear por los jardines del Rey Juan Carlos y sentarse a descansar. Si buscas donde comer o cenar, tanto en el mirador de Sa Miranda, como en Vía Blanquerna y Calle Uetam, encontrarás gran variedad de opciones. Este pueblo es pequeño por lo que está todo muy cerca, es cuestión de caminar y sentarte en el lugar que más te guste. 


La tarde, puedes dedicarla a hacer algunas compras en las tiendecitas que encontrarás a lo largo del paseo o simplemente a pasear y disfrutar de una buena terraza. Pero, por supuesto, no puedes irte sin probar la famosa coca de patata, tradicional de Valldemossa. Nuestra recomendación es que te sientes a merendar tranquilamente y te pidas este bollo dulce con una taza de chocolate. Así es como la toman los locales de la zona y ya se sabe que “donde fueres, haz lo que vieres''.




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Día 3:

Visita a Palma desde Valldemossa

Por la mañana, una buena opción es ir desde Valldemossa en coche hasta Palma, así podrás descubrir esta ciudad llena de vida e historia. La primera recomendación es que te acerques a ver la Catedral de Santa María, conocida por los mallorquines como la Seu. Declarada en 1931 Monumento Histórico-Artístico, la catedral de Mallorca está localizada en un lugar privilegiado, frente al mar, y es de una belleza inigualable, no solo porque posee el rosetón más grande del mundo gótico sino por su estructura construida en tres naves y sus enormes portones, a los que no les falta detalle. 


Bajo la catedral, podrás pasear por el Parc de la Mar, un parque con un gran lago de agua salada. Este parque es el epicentro de gran variedad de eventos y conciertos y está ubicado frente a los muros medievales que rodean toda la zona. A los pies de la catedral, junto al Parc de la Mar, también se encuentran s’Hort des Rei, un pequeño jardín con un arco musulmán y un estanque del que emergen varias fuentes a lo largo que recuerda a los jardines del Generalife de la Alhambra pero en miniatura. En estos jardines puedes aprovechar para sentarte a descansar o hacerte fotos. Por supuesto, no te pierdas el lago que se encuentra entre las murallas y que es el hogar de dos cisnes, muy queridos por los palmesanos y, sobre todo, por los niños. 


Si se acerca la hora de comer, te recomendamos que lo hagas en la zona de La Lonja donde hay gran variedad de restaurantes a lo largo de sus pequeñas callejuelas y aproveches para visitar el edificio gótico civil de La Lonja, construido debido a la gran actividad mercantil que había en el puerto de Palma. Aquí se reunían mercaderes y se llevaban a cabo acuerdos comerciales y operaciones bancarias. Actualmente acoge exposiciones temporales y la entrada es gratuita. Cierra los mediodías, así que si quieres visitarla, mejor hacerlo por la mañana o por la tarde. 


Para acabar la tarde, nada mejor que pasear por el Borne y hacer compras en Jaime III, el núcleo urbano por excelencia de los mallorquines. Allí también encontrarás multitud de cafeterías y bares así como unos grandes almacenes españoles. Si te apetece merendar algo típico, te recomendamos que pidas un llonguet. Es un tipo de bocadillo hecho con un panecillo típico de la ciudad de Palma. De hecho, a los palmesanos se les llama “llonguets” y al bocadillo hecho con este pan se le conoce como "llagosta", langosta en mallorquín. Eso es porque dicen que está más bueno que ese crustáceo. El favorito de la mayoría de mallorquines es el llonguet o llangosta de sobrassada aunque los hay de todos los tipos: de queso, jamón serrano, calamares, frito mallorquín...  y el sitio más emblemático donde comerlos es en el mítico Barc Bosch, abierto desde 1936. Si te sobra tiempo, puedes perderte por las calles de los alrededores o seguir con las compras en la calle San Miguel.


Por último, si quieres quedarte a cenar y tomar algo en algún local con estilo, Palma es un lugar ideal. Los fines de semana está muy animada e incluso podrás disfrutar de un buen tardeo. Una actividad que se ha puesto de moda y que consiste en empezar la fiesta después de comer para evitar trasnochar. Las zonas más animadas de Palma son Paseo Mallorca, Paseo Marítimo, la Lonja y nuestra favorita: Santa Catalina. En ellas encontrarás restaurantes, bares, cafeterías y locales donde tomarte una copa y escuchar buena música.







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Día 4:

Fornalutx. Descubriendo uno de los pueblos más bonitos de España

El cuarto día toca cambio de pueblo y de hotel. Desayuna y coge el coche para descubrir el siguiente pueblecito de montaña: Fornalutx. Ubicado a unos 30 km de Valldemossa, este municipio de tan solo 700 habitantes está ubicado en plena Sierra de Tramuntana, en el valle de Sóller.  Al llegar, tu hotel boutique te estará esperando.


Una vez dejes las maletas, aprovecha para conocer este pueblo de ensueño. Pasea por sus callejuelas empedradas mientras observas los tejados de las casas. De esta manera apreciarás que algunos de ellos, todavía conservan unas características tejas pintadas. Esto era algo común y tradicional en el siglo XVI en Mallorca y la gran mayoría se conservan en Fornalutx y en Sóller, su pueblo vecino. Estas tejas se pintaban a mano en color rojo: figuras geométricas, vegetales, elementos de la vida cotidiana, animales y temas religiosos son algunas de las composiciones que se llevaban a cabo sobre cada teja con la creencia de que así se protegía la vivienda y sus habitantes de agresiones externas. 


Fornalutx puede considerarse un municipio de interés paisajístico y arquitectónico, no en balde está catalogado como uno de los pueblos más bonitos de España además de haber sido premiado también por su labor de conservación y respeto a la naturaleza. Caminando por sus bonitas calles, encontrarás el Ayuntamiento, justo al inicio del Carrer Major (Calle Mayor). Este ayuntamiento está custodiado por una torre de defensa del siglo XVII, muy bien conservada. Si continúas con el paseo, por esta misma calle, te toparás con la Plaza España, el núcleo del pueblo y el principal lugar de encuentro de los residentes de Fornalutx. Aquí se ubica la Iglesia de la Nativitat de la Mare de Déu, uno de los edificios más emblemáticos de este municipio. Originaria del siglo XIII, ha sido modificada a lo largo del tiempo por lo que tiene algunos rasgos de otras épocas, como el portal gótico que da directamente al cementerio, conocido como “El Fossar”. Aunque pequeña, esta parroquia conserva en su interior obras artísticas de los siglos XII y XIII y, sin duda alguna, su visita es bien merecida.  En esta misma plaza encontrarás cafeterías y restaurantes. Te recomendamos que te sientes en alguna de ellas y te relajes contemplando el paisaje.


Aunque Fornalutx es un pueblo pequeño, hay diferentes opciones para comer y cenar. Desde restaurantes típicos mallorquines hasta restaurantes italianos. 





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Día 5:

Fornalutx. Disfrutando del pueblo con más encanto.

Si tu estancia en Fornalutx coincide en viernes o sábado, puedes aprovechar para visitar Ca’n Xoroi, una antigua posesión mallorquina adquirida por el Ayuntamiento en 2002, convertida en museo. Si estás interesado en visitarla, el horario es de 10:30h a 13:30h. La entrada es gratuita y puedes adquirirla en el mismo museo que no suele estar muy concurrido. Una visita de lo más interesante ya que esta casa noble cuenta con una antigua almazara industrial, la última que se utilizó en el pueblo, una colección de 278 tejas pintadas tradicionales del lugar y otros municipios de alrededor y de distintas épocas, además de encontrar también el fondo fotográfico municipal. 


Si lo que te apetece es hacer un poco de senderismo, Fornalutx tiene unas rutas espectaculares y con distintos niveles. Recuerda que te encuentras en medio de la Sierra de Tramuntana, un paraje inigualable que forma parte del Patrimonio Universal. Si tienes buena forma física, encontrarás rutas como el “Camí de l’Alzina Fumadora”, de unas 6 horas de duración, o el “Camí de Sa Costera”, entre 4 y 5 horas. Estas rutas son de dificultad media pero constan de 11 y 12 km respectivamente. Si prefieres algo más tranquilo y de menor dificultad, te recomendamos la ruta del “Camí de Binibassí”, un itinerario de tan solo 3km que no te llevará más de 45 minutos, o el “Camí des Creuer”, con 8 km de recorrido y una duración de no más de 90 minutos. Encontrarás toda la información en la web del Ayuntamiento de Fornalutx.


Por supuesto, siempre puedes dedicarte a seguir disfrutando de Fornalutx, perderte por sus calles empedradas y disfrutar de este pueblo idílico sin prisas.






Sabías que...

Sierra de Tramontana en Mallorca

La Sierra de Tramuntana

La Sierra de Tramontana -en mallorquín, Serra de Tramuntana-, fue declarada Patrimonio Mundial de la UNESCO en 2011. Mide casi 90 kilómetros de largo y se ubica en el nordeste de la isla de Mallorca, de ahí su nombre ya que, según la rosa de los vientos locales, el viento de esa zona es el llamado viento de Tramontana. Este sistema montañoso es el más importante de las Islas Baleares y se extiende desde Andratx hasta el Cap de Formentor. En esta sierra se encuentra el Puig Major, la montaña más alta de Mallorca.

Día 6:

Sóller y Puerto de Sóller. Entre naranjos y Modernismo.

Para este día, nada mejor que visitar Sóller, el pueblo vecino de Fornalutx, ubicado a tan solo 4 kilómetros de Fornalutx. Una vez aparques, puedes recorrerlo a pie para descubrir todos sus rincones.  Desde el centro del municipio, está todo cerca por lo que es fácil recorrerlo caminando. ¡Empecemos nuestra ruta!


En el corazón de Sóller, se encuentra la Plaza de la Constitución, lugar de celebraciones y encuentro de los sollerics y los visitantes. En ella encontrarás bares, cafeterías y restaurantes y el Ayuntamiento de Sóller, con su escudo característico. Alrededor de la plaza, custodiándola, verás la imponente Iglesia de Sant Bartomeu, símbolo de la ciudad y del Modernismo en España. Esta parroquia es una de las favoritas de los mallorquines y una de las más importantes de Baleares. Declarada bien de interés cultural, su construcción se inició en el siglo XIII, siendo originalmente de estilo románico gótico, pero como es habitual en estas construcciones, ha ido sufriendo variaciones a lo largo de los años, de ahí que encontremos también algunas estructuras barrocas. Pero, sin duda, la última modificación, iniciada en 1904 y acabada en 1946, es la que hace de la Iglesia de San Bartolomé un icono de la ciudad y un ejemplo del maravilloso Art Nouveau. Se trata de la espectacular fachada modernista obra del arquitecto catalán, Joan Rubió i Bellver, discípulo del gran Antonio Gaudí, con el que hizo diversas colaboraciones en otras obras de gran relevancia, entre otras,  La Sagrada Familia, La Casa Batlló y el Parc Güell, en Barcelona. Si eres un apasionado del Modernismo y quieres ver más, en el Museo Can Prunera se exponen obras permanentes y temporales de pintores de la talla de Picasso, Kandinsky y Warhol. La entrada general es más que razonable, cinco euros para los mayores de 12 años. Además, hay tarifa especial  para estudiantes y pensionistas y los niños entran gratis. La entrada se adquiere en el mismo museo que, por cierto, no suele estar  muy concurrido, por lo que raramente encontrarás colas. 


Continuando con nuestra visita a Sóller, a la izquierda de la Iglesia, se ubica otra de las obras del mismo arquitecto, Joan Rubió i Bellver. Se trata del fastuoso Banco de Sóller. Un edificio de estilo modernista que, aunque ahora pertenece al Banco Santander, refleja el esplendor económico de este municipio de la Sierra de Tramuntana que consiguió alzar su economía a través de la exportación de naranjas a Europa, especialmente a Francia. De hecho, muchos fueron los lugareños que emigraron al país galo y volvieron con grandes fortunas.  Y es que Sóller es un valle de la Tramuntana con un microclima ideal para el cultivo de limones y naranjas. No solo son los mejores cítricos de la isla sino también son de los favoritos de Europa. Con las famosas naranjas, se elaboran todo tipo de productos: mermeladas y confituras, licores, naranjas confitadas, zumos… y ¡hasta helado! Porque si hay algo que tienes que probar en Sóller es, sin lugar a dudas, sus naranjas y sus helados artesanos con la etiqueta “Gelat Sóller” (helado Sóller), el mejor helado de Mallorca. En el centro encontrarás diversas heladerías, entre ellas, Sa Fàbrica des Gelats, una de las más recomendadas.


Siguiendo desde la Plaza Constitución, encontrarás la animada Calle de Sa Lluna, una vía comercial llena de tiendecitas, ideal para hacer algunas compras. Además, a lo largo de ella, podrás contemplar diferentes edificios de interés arquitectónico. Así pues, en el número 16, encontrarás una posada de 1758, Can Prohom, lugar de residencia que los grandes propietarios agrícolas poseían. En el número 23 de la misma calle, te toparás con Can Bardí, una posesión tradicional mallorquina típica de los señores adinerados de Mallorca. Si continúas caminando, en el número 50, descubrirás el inmueble más antiguo de Sóller, la Casa de Sa Lluna (Casa de La Luna), del siglo XV, que destaca por su arco de medio punto y la figura de la luna en marés que sobresale encima del arco de la puerta de entrada. 


Una vez hechas las compras y haber visto algunas edificaciones importantes de Sóller, puedes sentarte a comer en alguno de los restaurantes del centro pero, si prefieres comer frente al mar, aprovecha para ir hasta el Puerto de Sóller, a tan solo 5 kilómetros. Llegar es muy sencillo, solo tienes que coger el tranvía que atraviesa la misma Plaza de la Constitución. Este bonito tranvía eléctrico funciona desde 1913 y sigue intacto desde entonces, lo que lo convierte en todo un icono de Sóller. El tique se compra dentro del mismo tranvía, tanto el de ida como el de vuelta, y es la mejor manera para llegar al puerto. El precio son unos 7€ por trayecto y persona y pasa cada 30 minutos. Si no te apetece coger el tranvía, siempre puedes ir con el coche. Está muy cerca y el acceso es fácil. 


Una vez llegues al Puerto de Sóller, encontrarás gran variedad de restaurantes a lo largo del paseo marítimo y tiendas de souvenirs y otros productos artesanales típicos de Mallorca. Si te apetece darte un chapuzón en verano, en el puerto también hay una pequeña playa. Esta zona está muy animada en verano y es una opción perfecta para terminar tu visita a Sóller. 



¿Qué verás hoy?

Día 7:

Despedida y regreso a casa

Último día de las vacaciones… Nuestra recomendación es que te levantes, desayunes en el hotel y disfrutes del entorno privilegiado en el que te encuentras. Después, si tienes tiempo, aprovecha para pasear por tus sitios favoritos en Fornalutx o para hacer las últimas compras. Si tu intención es llevarte algún dulce típico de vuelta a casa, nuestra recomendación es que lo encargues un día antes para que te lo tengan preparado. No olvides comentarles que es para llevar en el avión. Así evitarás problemas en el aeropuerto.


Finalmente, recuerda salir con suficiente antelación para evitar posibles contratiempos como atascos en la carretera o colas en los controles de seguridad del aeropuerto. Ten en cuenta que primero tendrás que devolver el coche de alquiler, por lo que es recomendable llegar al aeropuerto 2 horas antes del vuelo.





Qué comer

Empanadas y cocarroi de Mallorca

Productos y platos típicos de Mallorca

Productos típicos para llevarte a casa:

Ensaïmada, coca de cuarto, rubiols y crespells.

Empanadas, cocarrois y coca de trampó.

Galletas de aceite.

Sobrassada, butifarrones y camaiot.

Vino denominación de origen.

Licor de hierbas, licor de palo y ron Amazonas.


Algunos platos fabulosos de la gastronomía de Mallorca:

Arroz Brut

Sopas mallorquinas

Caracoles con alioli

Frito mallorquín, frito de matanzas y frito marinero.

Variat (una especie de variado de tapas en un mismo plato).

Tumbet

Lomo con col

Pescado a la mallorquina, al horno y con verduras de temporada.

Escaldums, guiso de ave típico mallorquín con salsa y almendras picadas.

Porcella rostida (lechona asada)

Postres: greixonera de requesón, gató con helado de almendra, cardenal de Lloseta.

Actividades

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