El Coliseo romano es el anfiteatro más grande y famoso del mundo antiguo. Se ubica en la ciudad de Roma, capital de Italia y atrae a miles de viajeros de todo el mundo cada año. Fue construido por los emperadores de la dinastía Flavia entre los años 70 y 80 d.C. para albergar espectáculos de gladiadores, combates de animales, recreaciones de batallas y otras diversiones públicas. Podía acoger a unos 65.000 espectadores, que accedían a sus gradas a través de 80 arcos de entrada. El Coliseo tiene una forma elíptica, con una longitud de 188 metros, una anchura de 156 metros y una altura de 48 metros. Está formado por cuatro niveles de arcadas, decoradas con órdenes arquitectónicos diferentes: dórico, jónico, corintio y compuesto. El interior del Coliseo estaba dividido en tres partes: la arena, donde se desarrollaban los espectáculos; el podio, donde se sentaban las autoridades y las personalidades más importantes; y la cavea, donde se distribuía el resto del público según su rango social. El Coliseo era una obra maestra de ingeniería, que contaba con un sistema de galerías subterráneas, llamadas hipogeos, donde se alojaban los gladiadores, los animales y los escenarios. También tenía un complejo mecanismo de elevación, que permitía hacer aparecer y desaparecer a los protagonistas de los espectáculos. Además, el Coliseo estaba equipado con un toldo de tela, llamado velarium, que se extendía sobre la cavea para proteger al público del sol y la lluvia. El Coliseo fue utilizado como escenario de entretenimiento durante más de cuatro siglos, hasta el año 523 d.C., cuando se celebraron los últimos juegos. Después, sufrió varias transformaciones y deterioros, debido a los terremotos, los incendios, los saqueos y el abandono. En la Edad Media, se convirtió en una fortaleza, una cantera, una sede de órdenes religiosas y un refugio de pobres. En el Renacimiento, se le reconoció su valor histórico y artístico, y se iniciaron las primeras intervenciones de restauración. En el siglo XVIII, el papa Benedicto XIV lo declaró santuario de los mártires cristianos, que habían sido perseguidos y ejecutados en el Coliseo durante el Imperio romano. Desde entonces, el Coliseo se ha convertido en un símbolo de la Roma antigua y de la Iglesia católica, y en una de las atracciones turísticas más visitadas del mundo. En 1980, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y en 2007, fue elegido como una de las siete maravillas del mundo moderno. Obviamente es una visita imprescindible si viajas a Roma, sobre todo si eres un apasionado de la historia.