Desde Nativics hemos confeccionado esta ruta de fin de semana para que descubras Ávila de la mejor manera, visitando los principales monumentos de la ciudad y disfrutando de la ciudad a tu ritmo. Este plan incluye 2 noches de hotel en Ávila, un itinerario planificado con todo detalle y algunos consejos para tu visita.

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desde
€77
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Detalles de la experiencia

Guía de viaje de Fin de semana en Ávila

Día 1:

Llegada a Ávila y primera toma de contacto con la ciudad

Una vez dejes las maletas en el hotel, es momento de dar un paseo por la ciudad para empezar a conocerla. Ávila, declarada Patrimonio Cultural Mundial, es conocida por su fabulosa muralla medieval que seguro que verás nada más llegar. Aprovecha para descubrir la ciudad de noche, cenar algo típico de la región y dar un paseo por sus calles.

Día 2:

Descubriendo Ávila más allá de la Muralla

El día de hoy empieza con la visita a la Muralla de Ávila, icono de la ciudad. Puedes acceder a ella desde la Puerta del Alcázar por ser la más emblemática, aunque también es posible hacerlo desde la Casa de las Carnicerías y la Puerta del Puente. Esta impresionante muralla medieval del siglo XI, cuenta con 2.516 metros de perímetro, 87 torreones, 9 puertas de acceso, en las que destacan la Puerta de San Vicente y la Puerta del Alcázar, 2 porteras y 2.500 merlones, y presume de ser el recinto amurallado mejor conservado de España. Sin duda, es una auténtica muralla de película… Pero lo mejor de todo, es que podrás recorrer gran parte de su trazado y pasear por encima de las murallas. Desde allí arriba podrás ver el color verde intenso que hay bajo sus pies y lo bonita que es la ciudad. 


Al salir de la muralla, si bajas por la calle de la Cruz Vieja, llegarás hasta la Catedral de Cristo Salvador o Catedral de Ávila. Si bien es cierto que su fachada no es muy llamativa, sino más bien austera, el interior merece la pena. De estilo románico y con más de 300 años de construcción, se aprecian elementos de diferentes influencias como la gótica, observable en su impresionante Retablo Mayor, y la renacentista, en la que destaca el laborioso Coro, trabajado con todo detalle sobre madera de nogal, y el Trascoro, pilastras decoradas con altorrelieves que representan La presentación en el Templo, La Adoración de los Reyes y La matanza de los Inocentes. Otra parte de la catedral no te puedes perder es la Girola, no solo porque es el elemento más antiguo del templo y el de mayor importancia arquitectónica, sino porque es toda una belleza. Por supuesto, no te vayas sin darte una vuelta por el claustro. 


Y de la Catedral pasamos a la Basílica de San Vicente, ubicada fuera de los muros, pasando por la Puerta de San Vicente. Llegar no nos llevará más de cinco minutos caminando. Es la ventaja de las ciudades amuralladas, que lo tienen todo a unos pocos pasos. Al llegar a la basílica, verás que su fachada es de un color diferente al resto, quizá algo anaranjada. También de estilo románico, la obra de esta parroquia, todavía en uso con celebraciones de culto, se inició en el año 1120. Según cuenta la tradición, fue aquí donde se martirizó y enterró San Vicente y, como resultado de ello, se nombró al templo Basílica de San Vicente. Después de salir de la basílica, dirígete hacia la Plaza del Mercado Chico por la calle López Núñez. De camino pasarás por el Palacio de Monjaraz y el Ayuntamiento, junto a la plaza. En esta zona de la ciudad vieja encontrarás gran variedad de restaurantes donde comer y descansar.  


Por la tarde, puedes aprovechar para visitar el Convento y casa natal de Santa Teresa de Jesús. Esta iglesia de estilo barroco carmelitano, se construyó sobre la casa donde nació Teresa de Cepeda y Ahumado, ahora capilla de Santa Teresa. Debajo de ella se encuentra el museo teresiano, en la gran cripta de enterramientos. La fachada se divide en tres partes en la que destacan la imagen de la Santa en mármol y los escudos de los Cepeda y Ahumada. En la misma plaza donde se ubica la Iglesia de Santa Teresa, encontrarás también la Sala de las Reliquias y una tiendecita de recuerdos por si quieres llevarte algún souvenir a casa.


Para finalizar el día, nada mejor que disfrutar del atardecer en el mirador de Ávila, el humilladero de los cuatro postes. Caminando llegarás en unos 15 minutos, pasando por el Puente Romano de Ávila que atraviesa el río Adaja. Después de esto, ya solo te queda disfrutar de la bonita noche abulense y, por qué no, disfrutar de un buen chuletón.

¿Qué verás hoy?

Día 3:

Palacios de Ávila y Real Monasterio de Santo Tomás

La mañana de hoy la dedicaremos a ver algunos de los palacios más emblemáticos de la ciudad y sus nuevas funciones, y acabaremos con la visita al Monasterio Real de Santo Tomás. De esta manera, por la tarde tendrás tiempo libre para hacer algunas compras, alargar la sobremesa o despedirte con tiempo de la ciudad.


La primera visita será el Palacio de los Velada, ubicado en la plaza de la Catedral. Convertido ahora en un hotel, este palacio, construido entre los siglos XV y XVI, está considerado monumento de interés cultural. Su fachada, torreón y el patio central son de lo más majestuoso. Desde la entrada del hotel podrás acceder al patio lleno de columnas y arcos donde se ubica el bar cafetería del complejo hotelero.


Continuando por la calle de Tomás Luis de Victoria y Calle Vallespín, a tan solo 5 minutos a pie, llegarás hasta el Palacio de los Polentinos, actual sede del Archivo Militar que alberga, además del Museo de Intendencia, la Academia Militar de Intendencia. Este palacio del siglo XVI destaca por su portada con motivos militares y su patio de columnas renacentista y la entrada al museo es gratuita. 


A tan solo 3 minutos caminando por la calle de Jimena Blázquez, llegaremos al Palacio de Superunda.  Declarado Monumento Nacional en 1992, aunque de mayor austeridad decorativa que los anteriores, su sencillez y su patio rectangular con balcones junto con las dos obras pictóricas de Joaquín Sorolla que conserva, lo convierten en una visita recomendable. 


Después de nuestra ruta por los palacios más famosos de Ávila y antes de comer, nos dirigiremos hacia el Real Monasterio de Santo Tomás. Este monasterio dominico fue construido entre 1482 y 1493 bajo el mecenazgo de los Reyes Católicos, el tesorero de estos y su mujer, y fray Tomás de Torquemada, fue sede de la Inquisición y, entre el siglo XVI y XIX, Universidad de Santo Tomás. Durante todos estos siglos ha ido sufriendo daños, expolios y modificaciones y en 1931 fue declarado Monumento Nacional.  Del exterior de la iglesia, es la fachada de la iglesia que cuenta con un gran rosetón, un enorme escudo de los Reyes Católicos y diez esculturas pero, sin duda, su interior es de lo más interesante por su preciosa bóveda de crucero de la que se extienden grandes nervios, su coro, los tres claustros y por guardar el sepulcro del Infante Don Juan, el único hijo varón de los Reyes Católicos y que no llegó al trono por su muerte prematura.  Además, dentro del palacio encontrarás también el Museo de Arte Oriental y el de Ciencias Naturales. 


Al finalizar tu visita al Monasterio de Santo Tomás, aprovecha para comer y despedirte de la maravillosa ciudad de Ávila. 



¿Qué verás hoy?

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