Descubrir Marsella a través de un viaje combinado de vuelo y hotel es una oportunidad ideal para sumergirse en la vibrante cultura mediterránea de esta ciudad portuaria francesa. Marsella ofrece un fascinante encuentro entre historia y modernidad, con sus calles empedradas, mercados coloridos y un litoral impresionante que invita a explorar. La zona del Puerto Viejo es un punto de partida perfecto para abrirse paso hacia monumentos emblemáticos, como la Basílica de Notre-Dame de la Garde, que regala vistas panorámicas inolvidables. A lo largo de tres noches, los visitantes pueden disfrutar desde paseos por sus calles llenas de arte callejero hasta relajarse en playas cercanas o degustar la típica bouillabaisse en alguno de sus tradicionales restaurantes. Este destino es ideal para quienes buscan un equilibrio entre cultura, gastronomía y naturaleza, con planes recomendados para cualquier estación del año que despiertan el interés del viajero desde el primer momento.